Los problemas cardiacos en deportistas de élite

El fútbol es un deporte de corazón. Y este pasado 6 de mayo de 2016, el corazón le falló a Patrick Ekeng, dejando al fútbol sin una parte de él. El futbolista camerunés de 26 años se desplomó en el minuto 70 del partido de la liga rumana que enfrentaba a su equipo, el Dinamo Bucarest, contra el Viitorul Consta. Dos minutos y 47 segundos tardó la ambulancia en entrar al campo. Una ambulancia que no disponía de los medios de reanimación necesarios para tratar la parada cardiorrespiratoria del jugador. Ante estos casos no es momento de buscar culpables, sino de encontrar soluciones, para que no vuelva a producirse ninguna muerte en un campo de fútbol.

Este suceso nos hace recordar a Antonio Puerta, Dani Jarque, Marc-Vivien Foé, Miklós Féher, Okwaraji o Morosini…futbolistas fallecidos como consecuencia de problemas cardíacos. Por todos ellos, Patrick Ekeng y otros deportistas de élite que sufrieron este tipo de problemas escribo este artículo.

Algunas medidas para evitar noticias como la de Patrick Ekeng

Desgraciadamente hasta que no suceden casos de este tipo las federaciones de fútbol correspondientes no toman cartas en el asunto. Tal y como comenta el doctor Luis Serratosa: “el deporte profesional debería contar con unos medios similares a los de un hospital de urgencias, que no serían nada caros”. Serratosa colabora con la clínica Ripoll y de Prado y con la Fundación Mapfre en la app CPR11 de reanimación cardiaca promocionada por la FIFA. “Hay estudios en Estados Unidos que señalan que se logra hasta un 60% de supervivencia en estos casos actuando con rapidez. Las claves para evitar las muertes súbitas son: la prevención, con reconocimientos previos, y la capacidad de respuesta. Debería enseñarse en los colegios las maniobras básicas, y debería haber tantos desfibriladores en instalaciones deportivas como hay extintores de incendios”.

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DEP Patrick Ekeng

En España espabilamos tras los sucesos de Puerta, Miguel García, Jarque, Ruben de la Red…y otros que no tuvieron tanta repercusión. En 2012 la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) presentaron un acuerdo por el que todos los campos de fútbol desde Primera hasta Tercera división deben estar dotados por Ley con un desfibrilador de última generación.

En cuestión de medidas preventivas, algunos equipos españoles, como por ejemplo el Atlético de Madrid, se están planteando contratar los servicios del Instituto de Genética del Hospital La Paz (Ingemm) y de empresas privadas como Ilunion, para realizar paneles de secuenciación masiva de genes relacionados con posible predisposición a enfermedades cardiovasculares y fundamentalmente a riesgo por muerte súbita. Consiste en hacer el genotipo de las plantillas y aquellos deportistas en los que salta riesgo, proceder a realizarles un seguimiento más frecuente o incluso a utilizar medicación preventiva.

En todos los partidos de Primera división se despliega un gran dispositivo de seguridad sanitario debido a la masiva afluencia de público. En ese plan de actuación están incluidos los jugadores, pero, además, cada equipo dispone de su propio personal médico. A nivel de ambulancias se despliegan tres tipos: de transporte, de soporte vital básico, que incluye desfibriladores y monitores; y de soporte vital avanzado, que engloba médicos y enfermeros que se responsabilizan del traslado y la atención.

Pruebas de esfuerzo, el cateterismo, el Holter y otras pruebas médicas

Tras los casos de Puerta, Jarque y De la Red los clubes de España encendieron sus alarmas y quisieron tomar todas las medidas preventivas que habían dejado olvidadas años atrás. Por muchos son sabidos los reconocimientos médicos a futbolistas que consistían en hacer 20 sentadillas y dos tomas de tensión.  Entiendo que hay clubes que no disponen de la economía suficiente para disponer del último nivel de aparatos médicos, pero si hay que recortar gastos no creo que los servicios médicos sean los más apropiado, ni en deporte ni en ningún ámbito.

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En 2009 durante el reconocimiento médico habitual de cada año me detectaron un bloqueo auriculoventricular de grado dos. Aquel año debido a los sucesos de los que hemos hablado las pruebas eran más completas. Al parecer el corazón en reposo me iba más despacio de lo normal. Cada año me ponían un Holter durante 24/48 horas y realizaba dos pruebas de esfuerzo. Para ello acudía al centro médico del Real Madrid (Sanitas La Moraleja) o al Centro de Alto Rendimiento Deportivo (gracias al doctor Chamorro). La prueba de esfuerzo consiste en correr en una cinta que va aumentando progresivamente la velocidad hasta que no puedes más. Mientras realizas la prueba, los electrodos van midiendo tu actividad cardiaca y la máscara analiza el oxígeno que tomas y el anhídrido carbónico que exhalas. Era una prueba bastante dura y un incordio para mi cada vez que me tocaba ir a hacerla.

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Deportista en el comienzo de una prueba de esfuerzo

Tras casi tres años así, los servicios médicos del Real Madrid decidieron realizarme un cateterismo. Una prueba sencilla, a pesar de que conlleva entrar en quirófano. Consiste en introducir unos catéteres (vía ingle) que se llevan al corazón para valorar la anatomía del mismo y de las arterias coronarias, así como para ver cuánta sangre bombea el corazón, medir presiones de las cavidades cardiacas y saber si hay alguna válvula alterada. Además permite ver si hay defectos congénitos (de nacimiento), medir concentraciones de oxígeno en diferentes partes del corazón y obtener muestras de tejido cardiaco (biopsia) para el diagnóstico de ciertas enfermedades.

Gracias a Dios no me diagnósticaron ninguna alteración cardiovascular que me impidiese seguir jugando al fútbol y quedamos todos mucho más tranquilos. He de reconocer que siempre llevo los resultados de la prueba conmigo, cual as bajo la manga, ante el miedo a que me detecten cualquier anomalía en los equipos nuevos a los que voy. Casualmente una vez salí del Madrid no me han vuelto a decir nada al respecto en ninguna revisión médica…¿son completas en todos los equipos estas revisiones para deportistas de élite?

El caso de Capote que nos encogió el corazón a todos

Durante más de 6 años tuve la suerte de compartir vestuario en la cantera del Real Madrid con Francisco José Lupiañez, más conocido en el mundo del fútbol como Capote. Un amigo con un corazón que no le cabe en el pecho, y que un 13 de septiembre del año 2011 sufrió una parada cardiorespiratoria mientras entrenaba con su equipo, el Lucena C.F.

Aún recuerdo el mal cuerpo que se me quedó al conocer la noticia y escuchar a su hermana llorando tras el teléfono mientras me confirmaba lo que había pasado. Por suerte para todos se despertó del coma inducido y hoy nos puede contar su experiencia:

Corría la tarde noche de un día de entrenamiento como tantos otros. Las sensaciones eran como las de cualquier otro día, de total normalidad. Fue al principio de un entrenamiento, salimos del vestuario, dimos las típicas dos vueltas al campo de carrera continua para activarnos y a continuación realizamos unos ejercicios de rondos sin apenas intensidad. No habían pasado ni 10 minutos y sucedió aquel desgraciado momento…no puedo decir nada más en primera persona porque no recuerdo nada hasta que me desperté a los 2 días en el hospital tras estar en coma inducido. Mis compañeros me dijeron que sufrí un desvanecimiento repentino y perdí el conocimiento.

En mi caso tuve muIMG_8627cha suerte o como quieran llamarlo. Tanto el entrenador, como el físio del club, supieron atenderme rápido para que no me tragase la lengua. Además al llamar a la ambulancia dio la casualidad que pasaban muy cerca del estadio y tardaron menos de 2 minutos en llegar a atenderme. Ellos tampoco pudieron reanimarme y decidieron llamar a sus compañeros, para que a través de un helicóptero me llevasen al hospital Reina Sofia de Córdoba (yo estaba en Lucena a unos 70 km). Tras dos días, milagrosamente y sin saber la razón, desperté del coma sin daño alguno, más que el sufrimiento de mis familiares y seres queridos que son los que peor lo pasaron en aquellos momentos.

Durante lo 14 días que estuve en el hospital, no pararon de hacerme diferentes pruebas y no dieron con lo que pudo originar esa parada cardiorrespiratoria. Los servicios médicos del hospital pusieron todos sus servicios para conocer los motivos del desvanecimiento, pero no lograron dar con el porqué. No parecía ninguna anomalía. Contactaron con médicos del Real Madrid para comprobar mis reconocimientos médicos de años anteriores, también con los del Atletico de Madrid que justamente me habían pasado también reconocimiento médico semanas atrás, pero todo estaba normal y las pruebas que me seguían haciendo no encontraban ninguna alteración cardiovascular

Ningún médico me podía firmar un alta para que pudiera seguir jugando al fútbol y decidieron implantarme un DAI (desfribilador) para que actuase en el caso de que me volviera a pasar. El desfribilador actúa si paso de un número de pulsaciones o si se me vuelve a parar el corazón. Mi diagnóstico es que no tengo ninguna enfermedad ni anomalía, no tiene porque pasarme nunca más, ni vivo con el miedo de ello, aunque ni yo ni los médicos sepamos por qué sucedió.

Ahora han pasado 5 años y vivo con total normalidad. Paso mis revisiones y lo único que me impiden es hacer deporte a alta intensidad. Puedo salir a correr, jugar al padel y controlándome, hasta juego al fútbol 7 con amigos. A raíz de aquello, cuando ya estaba en casa y recuperado, mis representantes tuvieron el gran gesto de ofrecerme trabajar con ellos y acepté…¡siempre estaré agradecido! Mi vida había tenido un antes y un después, y me vino realmente bien en ese corto espacio temporal volver a seguir involucrado con el fútbol. Es lo que me mueve y apasiona. Aunque nada se podrá parecer a sentir lo que es estar dentro del campo…ahora disfruto mucho viéndolo desde fuera y tratando con los niños que tienen la misma ilusión que yo: jugar al fútbol en primera división.

Aunque se ha evolucionado mucho en este aspecto y en casi todos los recintos deportivos ya disponen de un desfibrilador, creo que aún se deberían mejorar las primeras asistencias. No solo en los campos de fútbol, creo que los trabajadores deberían tener un conocimiento obligatorio de primeros auxilios, reanimación cardiopulmonar y del uso de desfribiladores. El deporte siempre debe ir relacionado con la salud y no verse castigado con las desafortunadas y trágicas noticias que vemos. Hay que seguir dándole mucha importancia porque la prevención puede salvar vidas, que ante todo es lo mas importante. Siempre que veo una noticia así remueve todo lo que me sucedió y me digo la misma frase: perdí lo que más quería, el fútbol, pero gané lo mas importante, la vida.

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¿Tiene que morir un futbolista como Patrick Ekeng para que se tomen medidas en una federación de fútbol?…¿Se pueden prevenir este tipo de sucesos?…¿Se realizan reconocimientos y pruebas médicas de calidad a los deportistas de élite?…¿El duro calendario y poco tiempo de descanso favorece la aparición de alteraciones cardiovasculares? Estas son reflexiones para vosotros. Yo simplemente me limito a escribir mis sensaciones.

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